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¿QUÉ ME PASA EN LA VISTA? Los 3 problemas visuales más habituales

Los motivos más frecuentes por los que acudes a un especialista, y a veces sin que sea necesario. ¿Cada cuánto debo revisarme la vista? ¿Qué me pasa en la vista? Los 3 problemas visuales más habituales.

Cuántas veces te has preguntado: ¿qué me pasa en la vista? últimamente no veo bien. No consigo enfocar bien cuando miro el móvil. O no me siento seguro cuando estoy conduciendo de noche. Estos son dos ejemplos muy comunes, pero hay muchos más que dependerán de los hábitos de cada persona y dónde haya podido identificar el problema visual.

Este artículo es una orientación para resolver los problemas visuales leves que puedan surgir durante el día a día, y aprovechamos para recordarte las recomendaciones de periodicidad de exámenes visuales.

¿Cada cuánto debo revisarme la vista?

  • Primera visita a los 3 años desde el nacimiento.
  • Revisión anual hasta los 20 años.
  • Examen visual cada dos años hasta los 65 años.
  • Revisión anual a partir de los 65 años.

Estas son las pautas recomendadas siempre que no se indique lo contrario, como sería el caso de patologías o tratamientos concretos, que tienen su periodicidad específica que le indicará el oftalmólogo u óptico en el momento de la visita.

En caso de sintomatología repentina, que aparece bruscamente, o de un día para otro, recomendamos acudir siempre a un especialista.

Aquí tienes nuestro post sobre «Graduar la vista GRATIS«, donde puedes pedir cita online para revisarte la vista gratuitamente.

¿Qué me pasa en la vista?

A continuación, exponemos los problemas visuales más comunes y los tratamientos para reducirlos o eliminarlos.

1. Picor de ojos, lagrimeo ocasional, sensación de arena en los ojos, borrosidad ocasional, dolor encima de los ojos.

Este es uno de los problemas visuales que nos ha traído el excesivo trabajo de cerca y concretamente el uso de pantallas. El papel que tiene la lágrima en el ojo humano es fundamental, ocasionalmente podemos sufrir borrosidad si no tenemos una buena calidad lagrimal. Estar expuestos a flujos de aire constantes, como es el aire acondicionado, el uso de las pantallas, los cosméticos, alergias, uso de lentes de contacto, algunos medicamentos, pueden darnos borrosidad ocasional.

En climas secos o cambios en la humedad ambiente (por ejemplo en situaciones de calor o frío extremo en el exterior, acceder a un interior con el clima opuesto, tanto en verano como en invierno) se acentúan los síntomas de sequedad ocular. Te lo contamos en nuestro post «¿Cómo afecta una ola de calor EXTREMO a la visión?«.

Síndrome del ojo seco

Cualquiera de estas sintomatologías puede asociarse al síndrome del ojo seco. Al fijar la atención en una tarea concreta, como instinto, parpadeamos menos, nos viene de nuestros ancestros cazadores, que no podían desviar la atención ni tan siquiera el tiempo de un parpadeo para poder alimentarse.

Cuando estamos leyendo especialmente, fijamos nuestra atención de la misma manera, y reducimos las veces que parpadeamos, lo que nos ocasiona una mala distribución de la lágrima y mayor exposición a la evaporación de lágrima. Es posible que hasta pasado un tiempo no empiece esta sensación, y se incrementa si estamos cansados o sufrimos estrés.

El uso de pantallas, en muchas ocasiones incrementa la sequedad ocular debido a que estamos observando directamente el foco de luz, esta luz emitida suele tener un alto contenido de luz de colores con longitud de onda muy energética (violetas, azules, turquesas), que favorece esta evaporación de lágrima.

La sensación de arena en los ojos está relacionada con el lagrimeo ocasional. Cuando el ojo está seco, la córnea, que normalmente está bien hidratada y lubricada, tiene un déficit de lágrima, y se vuelve inestable. La sensación que tenemos es que cuesta parpadear como si «raspa» o como si hubiese arena en el ojo. Es entonces, cuando nuestro cuerpo detecta ese malestar, que empezamos a producir lágrima en exceso para compensar el déficit que tiene. Se puede resumir, que cuando los ojos lloran, es porque tenemos sequedad ocular.

Al tener ojo seco moderado o grave, los efectos anteriores serán especialmente exagerados y tendremos bastantes posibilidades de tener dolor encima de los ojos, irritación constante, que tengamos el ojo rojo.

Tratamiento del síndrome del ojo seco

Si sufres cualquiera de estos síntomas puedes tener ojo seco, pero también otros problemas visuales.

Recomendamos que si ocurre una o dos veces por semana, vayas a una farmacia u óptica y compres lágrima artificial, la instiles varias veces al día, por ejemplo: mañana, tarde y noche. Si trabajas con ordenador, te la pongas cada dos horas durante el tiempo que estés con el ordenador.

Estar una semana con este tratamiento. Si notas que la sintomatología ha desaparecido, continúa con el tratamiento. El ojo seco no tiene una cura como tal, la instilación de lágrima artificial es el tratamiento para reducir la sintomatología asociada.

Si por el contrario, la sintomatología continúa y no has notado cambios, sigue leyendo este post!

2. Dolor de cabeza

¿Sientes dolor de cabeza ocasional y no sabes si puede ser un problema de visión? La causa del dolor de cabeza puede ser muy variada, teniendo diagnósticos de cualquier escala de gravedad. Teniendo en cuenta lo anterior, se estima que una de cada tres consultas al médico de cabecera por dolor de cabeza, se deben a un problema visual.

Si sientes dolor de cabeza ocasional, que aparece sobre todo al final del día o después de realizar ciertas actividades visuales, el primer paso sea hacerte un examen visual. Actividades como por ejemplo trabajar con ordenador o visión próxima.

¿Qué me pasa en la vista? Dolor de cabeza
Dolor de cabeza

Este tipo de dolor de cabeza se caracteriza por ser un dolor soportable que va a más a medida que aumentamos la actividad visual. Casos típicos serían el de una persona que sale de la oficina y le duele la cabeza, o un estudiante que en épocas de exámenes tiene dolor de cabeza. Personas que ven muy bien con un ojo y con el otro no,…

3. Borrosidad ocasional o permanente

Como te contamos en nuestro post, la borrosidad es la pérdida de definición o nitidez en la visión, percibimos una merma en la capacidad para apreciar detalles, puede ocurrir a cualquier distancia, y de manera ocasional o permanente. La borrosidad o desenfoque, no siempre está asociada a un defecto visual, de hecho, también hay defectos visuales que no presentan borrosidad.

Es importante identificar si se trata de una borrosidad ocasional o permanente, para saber identificarlo te sugerimos que empieces por el punto 1, hidrata bien el ojo con lágrima artificial varias veces al día. Como explicábamos, el papel que tiene la lágrima en el ojo humano es fundamental, es algo normal sentir borrosidad ocasional asociada al ojo seco.

Si por el contrario la borrosidad se mantiene, y no se trata de algo esporádico, la percibimos más de tres veces por semana, o siempre que realizamos algunas tareas concretas, entonces tratamos una borrosidad permanente.

Borrosidad permanente

Nuestra propuesta sigue por identificar cuándo notas esa borrosidad permanente:

1. Borrosidad en visión lejana

Se considera visión lejana todo lo que esté a más de 6 metros, en nuestro día a día serían las tareas como: conducir, conocer a la gente por la calle, ir al cine, estar al aire libre,… Si notamos borrosidad en estas tareas, sufrimos los efectos de la miopía, lo que no significa que tengamos miopía necesariamente. Actualmente con el exceso de actividad de cerca, tenemos muchos pacientes «espasmados» que padecen pseudomiopía. Esta afección puede confundirse con la miopía, para que puedas identificar si se trata de pseudemiopía o miopía, te sugerimos que durante varios días (por ejemplo una semana), sigas la regla del 20-20-20. Si pasado ese tiempo no notas que la borrosidad desaparece, te recomendamos que realices un examen visual.

Cada 20 minutos, hacer una pausa visual de 20 segundos, enfocando algo que se encuentre a más de 20 pies de distancia (6 metros).

«Regla del 20-20-20»
2. Borrosidad en visión cercana

Se trata de la distancia más cercana a la que normalmente realizamos actividades de cerca, entre 30 y 45 centímetros, actividades como: leer un libro, una revista, coser, o lo más habitual hoy en día: estar con el móvil. Se manifiesta dejando de realizar estas actividades o alargando la distancia de trabajo. En algunas ocasiones se debe al exceso de actividad en visión cercana, que se podría arreglar reduciendo el tiempo de trabajo a esa distancia, pero en la mayoría de ocasiones se debe al inicio de la presbícia, hipermetropía sin corregir, o graduación desactualizada. Si sufres este tipo de borrosidad te recomendamos que acudas a hacerte un examen visual.

3. Borrosidad a media distancia

El rango de distancias entre 45 centímetros y 6 metros, la sintomatología puede ser muy variada. Es raro que se presente exclusivamente a media distancia, y no acompañada de una de las dos anteriores. En la mayoría de los casos se debe a sequedad ocular (por lo que recomendamos que sigas los pasos del punto 1) o que la graduación para esa distancia esté desactualizada. Recomendamos acudir a hacer un examen visual, y plantear el uso de corrección específica para la distancia deseada.

Gracias por llegar hasta aquí.

Estos son los 3 problemas más habituales que nos encontramos en nuestro día a día. ¿Sugerencias? Bienvenidas todas. Si tienes alguna duda o comentario, nos encanta recibirlos y siempre respondemos.

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